Ideario

ASOCIACIÓN ´AUN SAHARA

IDEARIO

Según la obra y pensamiento de Pere Durán Farell

Los fundadores y primeros integrantes de la Asociación ´Aun Sáhara, co-redactamos y suscribimos de modo íntegro éste nuestro ideario, en forma de manifiesto, donde dejamos establecido que:

  • El nuestro, fundamentalmente, es un compromiso total y universal con TODOS nuestros semejantes, como principio general, y con el pueblo saharaui en este caso concreto y particular. Y este compromiso está basado en los siguientes postulados éticos esenciales, fundamentados todos ellos en la necesidad de respetar el valor y la dignidad de todas las personas humanas, sean quienes sean, tengan lo que tengan y piensen lo que piensen.

La única salvedad es que nos referimos estrictamente a personas humanas, lo cual indica, ni más ni menos, lo que ambos términos, complementándose designan. Es decir, entendemos por persona humana aquella que asume sus responsabilidades familiares, las responsabilidades con sus amigos, sus vecinos, su ciudad. Y por extensión, aquel que respeta la dignidad, no sólo de sus congéneres, sino la de toda criatura viva y la totalidad de la naturaleza. Nos referimos a aquellas personas honestas y decentes, capaces de convivir respetando a su prójimo, a su entorno y a las leyes democráticamente establecidas. Personas participativas, cívicas, solidarias; además de pro-activas en el desarrollo material y moral de la sociedad en la que viven, sin olvidar cada una de sus obligaciones en tanto que ciudadanos, capaces de reclamar sus derechos, o los de sus conciudadanos, cada vez que estos sean desatendidos, menoscabados o conculcados. Es decir: personas honestas, responsables y comprometidas con su prójimo.

  • Por ello, y en este caso, debemos añadir que; a las naturales responsabilidades cívicas referidas, debemos sumar el compromiso de trascender de facto nuestras fronteras territoriales y nacionales cada vez que se precise. Pues reiteramos que se trata, el nuestro, de un compromiso universal con nuestros semejantes y en este caso específico con el pueblo del Sáhara Occidental, dado lo injusto e inhumano de su situación actual. Y en tanto que pueblo con el que se ha intentado perpetrar un genocidio, mientras gran parte de las sociedades y estados de nuestros “avanzados” países miraban hacia otro lado.
  • Es por ello que hemos fundado ´Aun Sáhara, porque el caso del pequeño pueblo del Sáhara Occidental, es una de las más grandes injusticias, una de las mas grandes ignominias de finales del Siglo XX, y que, tristemente lo sigue siendo en estos principios del XXI. Y dado que continúa en una situación intolerable y vergonzosa, desde el punto de vista del derecho internacional y especialmente desde el plano humano, es por lo que nos asociamos para reclamar al mundo, a toda persona dotada de conciencia, justicia y respeto para el pueblo del Sáhara Occidental.

  • Por eso nos hemos propuesto actuar al respecto de tal modo que, siempre que sea posible hacerlo, podamos mitigar en lo posible y con acciones precisas el sufrimiento de nuestros hermanos del Sahara, procurando contribuir a mejorar y elevar su calidad de vida y el desarrollo en todos los ámbitos de su sociedad, además naturalmente, de colaborar en la preservación y expansión de su cultura. Y además, cada vez que se pueda, ayudados por el indetenible desarrollo tecnológico e informático actual, extender esta responsabilidad fraternal y solidaria a cualquier otra sociedad o persona, sea cual sea su ubicación en el mundo.

  • Consideramos estas premisas fundamentales y exigimos que sean reconocidas y adoptadas, como condiciones indispensables, y  principios esenciales de nuestra asociación, por todos y cada uno de sus integrantes. Integrantes cuyas ideas políticas o religiosas respetamos, siempre y cuando no pretendan condicionar los principios ni el funcionamiento de la asociación ni, por supuesto las creencias particulares de cualquiera de sus integrantes. La nuestra es una asociación abierta y libre y, por ende, absolutamente respetable, respetuosa y plural.

  • Nuestra asociación tiene y debe tener claro lo necesario de ir cumplimentando siempre el corpus íntegro de la moralidad natural de toda comunidad humana, aquella cuyo tronco principal se sostiene en que no se debe hacer con nuestro semejante aquello que no deseamos se haga con nosotros, algo que es suficientemente conocido y claramente interiorizado en su esencialidad por toda comunidad humana. Algo que distingue enseguida lo civilizado de lo que no lo es, y donde se destaca como norma el respeto absoluto al prójimo en su esencialidad y a la naturaleza en toda su complejidad. Nada más. Ni nada menos.

  • De ahí que tengamos claro que ninguna comunidad humana puede sobrevivir decentemente si sigue tolerando violaciones de la integridad y dignidad de personas y seres vivos, todos ellos merecedores de completo respeto y consideración. Sostenemos que este compromiso ético y moral que asumimos al asociarnos, debería generalizarse; deberíamos comprometernos por principio, no sólo con el pueblo saharaui, sino también y a la vez que con el bienestar de aquellos que viven en nuestra comunidad o dentro de los márgenes de nuestra nación-estado. Como debemos hacerlo también con la comunidad humana en su más amplio sentido universal.

  • Y, sobre todo, divulgarlo. Debemos divulgar nuestras actividades y buscar permanentemente respaldo social y cómplices en ésta nuestra lucha. En definitiva captar socios para multiplicar, mejorar y aumentar el alcance de nuestras acciones.

  • Debemos ser absolutamente respetuosos con la diversidad cultural, cada vez más ostensible en nuestro entorno, salvo cuando esas culturas se manifiesten de forma exclusivista, intolerante, marginadora o represiva. Debemos luchar por hacer prevalecer lo que nos une a los demás y perseguir la anulación o destrucción de todo aquello que nos separa, nos enfrenta o pueda enfrentarnos a nuestros semejantes. Las singularidades excluyentes, muchas veces son el resultado de agravios y aislamientos políticos, religiosos o sociales y geográficos pasados que ya no tienen ninguna relevancia, (pues acaso en puridad nunca la tuvieron) en una sociedad global abierta, donde la interacción armónica entre diferentes culturas, creencias ideologías y razas no sólo es posible, sino que debemos contribuir a su fomento y su cotidiana naturalidad. Aunque la lealtad a la propia nación, a la propia cultura, raza, religión u ideología sea, porque lo es, legítima, sabemos del peligro de que ciertas ideas, muchas veces subjetivas y sobrecargadas emocionalmente, puedan captar a individuos simples, poco instruidos e incautos, y generalmente por intereses particulares y egoístas, abocarlos al fanatismo, el fundamentalismo, la intolerancia, el chauvinismo, los patrioterismos que, desgraciadamente siempre acaban por enfrentar trágicamente a naciones, estados, personas y especialmente a diferentes grupos étnicos. Es decir, que lamentablemente y con harta  frecuencia se convierten las ideas trampa, ideas simplistas y empapadas de emociones primarias y oscurantismo, elaboradas por intereses oscuros, en algo siempre destructivo.
  • Por ello, la comprensión del semejante, la siempre posible fraternidad y la lealtad morales entre personas no deberían finalizar en el límite de un caso concreto o una frontera específica. Una moralidad y una ética racionales nos imponen construir y apoyar instituciones de cooperación, netamente humana, entre individuos razas, pueblos y culturas. Una moralidad y una ética racionales nos imponen la solidaridad como doctrina básica.
  • De ahí que recojamos como germen nutricio el pensamiento de Pere Durán Farell y lo asumamos como ejemplo y guía. Y de ahí que la idea de asociarnos para, ahora de modo prioritario, defender el pueblo del Sáhara Occidental, (pues nos parece que, por su peculiaridad geográfico-histórica y circunstancias específicas, se verifica como exacto paradigma de todo lo que aquí expresamos) constituya, al fin y al cabo, la prioridad en la praxis de éste nuestro ideario

  • Insistimos, por consiguiente que nuestro interés y nuestra  preocupación por el pueblo del Sáhara Occidental, también lo extendemos a todos los seres humanos por igual. Tenemos bien claro lo que  esto significa. Significa que todos los seres humanos deben ser tratados con humanidad y respeto en y por su dignidad, por ello siempre debemos estar dispuestos a salir en defensa de los derechos humanos dondequiera que sean conculcados. De acuerdo con esto, cada uno de nosotros contrae con nuestra asociación el compromiso de ayudar a mitigar el sufrimiento de la gente en cualquier parte del mundo y de contribuir al bien común, cada vez que la ocasión se le presente en forma propicia, es decir, cada vez que pueda. Y que no pueda, valga la redundancia, alegar ni la más mínima excusa, por su apatía, desinterés o inacción.

  • Este principio, ha de ser nuestro excelso principio, nuestro dogma, porque expresa el supremo sentido de la compasión y la benevolencia que nos humanizan. Implica que la gente como nosotros, que vive en naciones opulentas como la nuestra, tiene una obligación perentoria e inexcusable, y es la de mitigar el sufrimiento y aumentar el bienestar de la gente que vive en las regiones más empobrecidas del planeta. (Sin, por supuesto, desatender a los desamparados en nuestras propias sociedades, que cada vez desgraciadamente son más numerosos)

  • Lo mejor que nosotros, los ciudadanos de las sociedades ricas y derrochadoras, podemos hacer por ciudadanos de los países pobres y por nuestros conciudadanos desatendidos, es ayudarles a que se ayuden a sí mismos. Esa es, y debe seguir siendo, en nuestro caso concreto, nuestra estrategia de cooperación para con nuestros semejantes en general y, en este caso específico, para con nuestros hermanos del Sáhara Occidental.

  • Todo esto, no es sólo cuestión moral, sino cuestión práctica; quien ayuda a los demás se ayuda a sí mismo. Uno, al fin y al cabo, en primera y última instancia, sólo tiene lo que da. O mejor dicho: siempre le queda aquello que de corazón ha entregado. Lo han dicho de mil modos distintos todos los más grandes maestros espirituales desde los más remotos tiempos. Debemos recordarlo y recordárnoslo siempre.

Leonardo Urrutia

Martorell, 16 de octubre de 2009

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