DUNA

SINOPSIS

Hay momentos que llenan de sentido toda una vida. Cristian estaba solo y lo único que de verdad quería era vivir. Lo deseó con todas sus fuerzas, y el destino terminó encontrándole a él. Sucedió en el Sáhara, muy dentro de su alma.

Cristian viaja a los campamentos saharauis de Tindouf para tomar parte en el desarrollo de un proyecto de ayuda humanitaria. Pronto entabla amistad con Sidahmed y Mahmud, dos chicos de su misma edad de exuberante vitalidad y vigor. Los lazos con sus amigos y un amor predestinado le enraízan en aquel lugar. Pero una guerra que dejó huecos vacíos en todos los hogares amenaza con volver más cruenta y desgarrada. En un afán por evitar la destrucción de todo aquello que ya forma parte de él, y con la convicción de que siempre existe una vía noble para cada circunstancia que se deba afrontar en la vida, Cristian emprende un viaje que le llevará mucho más lejos de lo que jamás pudo imaginar.

DUNA (Reseña)

Después de 15 años de guerra entre el pueblo saharaui y Marruecos, la ONU en 1992 consiguió que los representantes de ambos pueblos firmasen un alto al fuego en pos de un Referéndum. Sin embargo, la voz de las gentes del desierto sigue sin tener la oportunidad de ser escuchada, y las promesas de negociación para llegar a un acuerdo por parte de los jefes de los gobiernos implicados parece que no se terminan de cumplir. Partiendo de la situación real de tensión que se vive hoy en territorio del Frente Polisario, esta novela propone una alternativa para la resolución del conflicto que, de ser llevada a cabo, implicaría, además, un retorno de la sociedad al tan anhelado hoy significado profundo de democracia.

El autor de esta obra nos invita a que, a través del relato de las hazañas del pueblo saharaui en lucha por su libertad, recorramos junto a él un viaje hacia las profundidades de nuestro corazón, y desde allí y con plena consciencia de nuestro ser, nos detengamos un momento para observar qué sentimos, para reencontrarnos con la pureza y la verdad de nuestro interior, para hacer las paces con nosotros mismos y tomar fuerzas en la lucha diaria por el renacer de nuestra humanidad, una humanidad que puede vivir en comunidad de paz y amor si de verdad se lo propone.

¿Qué sentido tendría en medio del desierto estar pendientes de las horas que marca nuestro reloj de pulsera? Al desierto no podemos transportar el frenético ritmo que en nuestras sociedades avanzadas se le imprime al tiempo. Las dunas del desierto cambian de lugar y de forma movidas por el viento, pero al observarlas se produce en nuestra mente la ficción de que nos hallamos ante un paisaje que permanece invariable, infinito, eterno, de que vivimos en un presente que no se consume. Esta novela pretende hermanar el corazón del lector con el del pueblo saharaui y con su vida en la cálida y suave arena del desierto. Por eso sugiere que desde un principio nos dejemos transportar de un lugar a otro de la historia por un viento que toma forma de palabra; con este movimiento aparentemente azaroso, el autor no pretende sino devolver al lector a un instante anterior al del tiempo cuantificable, continuo e ilimitado de la civilización contemporánea, un instante que siempre es ahora y en el que lo único que cabe es aliento vital, pura fuerza de vida que no se detiene jamás.

Contraportada

Cristian, Sidahmed y Mahmud se encuentran en los campamentos saharauis de Tindouf. La amistad y el amor les empujan a un viaje que cambiará sus destinos y el curso de la historia del Sáhara Occidental.

Cuando hago balance del año largo que nos ocupó la marcha y observo la desazón de muchos de mis compañeros, me viene una y otra vez a la mente aquel fragmento del If de Rudyard Kipling en que advertía a su hijo que el triunfo y el fracaso son ambos impostores por igual.

Someterse al juicio de los resultados es un error, porque el mundo exterior jamás puede dar o quitar aquello que pertenece al espíritu.

He aprendido que la mayor victoria de la vida es actuar en conciencia sin esperar nada a cambio. Y sé que quien así lo hace jamás puede perder. No sólo porque se sentirá Hombre y se sabrá en paz consigo mismo, sino porque tarde o temprano lo que es adentro es afuera, en esta vida o en la otra.

Digan lo que digan las apariencias del momento, no albergo la menor duda de que si resistimos a las armas, a la cárcel y a la muerte, y no rendimos nuestra voluntad, alcanzaremos en el exterior la libertad que ya gozamos en nuestro interior.

Lo único que está en nuestras manos y que de verdad controlamos es lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Y debemos ocuparnos de que estas tres acciones estén limpias de violencia y sean fieles a nuestra conciencia más pura. Todo lo demás, lo que vaya a suceder o no, no nos pertenece. Todo lo demás, es cosa de Dios.”

Fuentes:

http://www.elalbor.com/

http://www.saharalibre.es/

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